Con el propósito de crear consciencia acerca de la urgencia de la problemática creciente del embarazo adolescente y de movilizar acciones entre las partes interesadas, desde el nivel regional hasta las comunidades locales, se celebra entre el 18 y el 24 de octubre la Semana para la Prevención del Embarazo en Adolescentes en el Caribe.

Esta semana está enmarcada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030), que busca que toda mujer, niño o adolescente en cualquier entorno sea consciente de sus derechos a la salud y el bienestar físico y psíquico, tenga oportunidades sociales y económicas, y una participación plena en la configuración de una sociedad próspera y sostenible.

De acuerdo con el informe del 2018 “Aceleración del progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe” de la Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), las tasas de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe son las segundas más altas en el mundo. Se estiman en alrededor de 66,5 nacimientos por cada 1000 niñas de entre 15 y 19 años, y son sólo superadas por las de África subsahariana. Esta cifra a nivel mundial se estima en 46 nacimientos por cada 1000 niñas.

Según la OMS/OPS, las tasas de embarazo adolescente en América Latina y el Caribe son las segundas más altas en el mundo

Según la OMS, el embarazo en la adolescencia tiene un efecto profundo que:

  • Obstaculiza el desarrollo psicosocial de los jóvenes.
  • Se asocia con resultados deficientes en materia de salud tanto para las jóvenes como para sus hijos.
  • Repercute negativamente en las oportunidades educativas y laborales de los adolescentes.
  • Contribuye a perpetuar los ciclos intergeneracionales de pobreza y mala salud

Durante el Primer Congreso del Caribe sobre Salud de Adolescentes y Jóvenes, que tuvo lugar en 2019 en Puerto España, Trinidad y Tobago, la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, destacó una serie de cinco acciones que se pueden tomar para abordar estas problemáticas y mejorar el estado de salud de los adolescentes de Latinoamérica y del Caribe:

  • Fomentar el liderazgo político transformador para desarrollar la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones informadas y positivas.
  • Poner en práctica la evidencia: implementar lo que sabemos que funciona y garantizar la monitorización y la evaluación.
  • Realizar una acción multisectorial.
  • Innovar y aprovechar el poder de las tecnologías de la información y la comunicación para el bienestar de los jóvenes.
  • Involucrar a los jóvenes. “Nada sobre nosotros sin nosotros”. Los jóvenes deben ser participantes activos en la formación de sociedades prósperas.
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